Esta es la historia de una tragedia, o tal vez de un circulo
vicioso, también podría pasar por una comedia, y esto último será lo más
factible ¿Un unicornio y un dragón enamorados? Es es imposible, no pasaría
¡Jamás!
Pues esta es su historia, la cual se desarrolla en algún
tiempo poco relevante para quien lee. El dragón era el temible guardián de una
montaña que jamás habría de ser escalada por el humano; el unicornio era solo
una mensajera de sueños y deseos frustrados.
Siempre se ha dicho que solo una doncella de puro corazón,
lograra ver a un unicornio, pero solo existió una, vivía en la cima de la
montaña que el dragón custodiaba, y el unicornio era el secreto que el dragón
guardaba, pues ningún ser debía verla por algo que no fueran sueños.
Mas la soledad consumía al unicornio, y la amargura por ser
tan temido carcomía al dragón; a pesar de ser la única compañía el uno del
otro, jamás hablaron. Hasta aquel día.
Aquel día el unicornio aunque intimidado le habló, el dragón
contesto con algo como un gran bufido, aquella intimidada creatura no pudo sino
reír a causa de los nervios, el dragón por algún motivo se contagio, aquel ángel,
como llamamos los humanos a ese algo que nos da empatía y confianza en
desconocidos, fue ese algo, lo que le infecto de risa.
Después de aquel día, las conversaciones no cesaban, el
intimidante ser describía todo lo que veía desde a cima, la miedosa creatura
contaba los sueños visitados.
Pese al miedo que el dragón podía infundir por su fealdad,
el unicornio ya no encontraba en él un ser horripilante como en un principio, y
este aludido por último, estaba embelesado por la ternura del unicornio.
Ambos comenzaron a descuidar sus deberes, el amor los había
secuestrado y cegado de todos los errores cometidos. Fue este amor que nunca debió
darse, lo que los descuido cuando un humano escalaba la montaña y alcanzaba la
cima, cegado por la ambición, el humano apuñalo al unicornio y trato de robar
su cuerno, todo paso a una velocidad inaudita y vertiginosa para el dragón, y
fue tanta la culpa y dolor que junto al humano, calcino al dragón.
Su desolación lo perturbo, cuando fue condenado a vivir en
la oscuridad del universo, dando fuego a cada estrella, no suplico más que por
un castigo peor. La vida del unicornio voló hacia las estrellas; fue este sueño
lo que movió al dragón; vaga cada noche, iluminando cada estrella con su fuego,
mismo fuego que mato a su gran amor y única compañía, ahora ese fuego volvería
fugaces a las estrellas, así ellas volarían lejos y cantarían la canción de su
desamor, y solo así el castigo para ambos por su descuido parará con su
reencuentro.
Mientras tanto la desesperación y la emoción de su encuentro
será por siempre su dulce tortura, mientras las estrellas cantan una melodía desapercibida
para el ser que los condeno.
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