La mano de Clarissa empujaba lentamente la puerta cristalina
de aquella mansión de lujo, con la fachada blanca y bordes color oro, así como
ventanas polarizadas; Su interior la desilusionó, pues las alfombras rojas que imaginaba,
estaban ennegrecidas; un sordo sonido atravesó sus oídos detrás suyo, cuando giró
para ver su origen, notó la puerta cerrada. En vano trató de abrirla.
— ¿Es esto una broma? –gritó mientras el silencio respondía.
— ¡Sieghart! ¡Sal de dónde estés, no es divertido!
Meditó su situación un momento con los ojos cerrados, seguramente
Sieghart quería que la buscará, una risa de niña sonó acompañada con un
repiqueteo de pies corriendo, abrió los ojos de par en par totalmente
sorprendida.
— ¿Sieghart, eres tú?
La risa se escuchó escaleras arriba, tragó saliva y armada
de valor, camino lentamente por el pasillo, tristemente iluminado osados
fragmentos de luz, pues las ventanas estaban tapiadas con madera. No había
reparado en ello, ni en las paredes descarapelándose, o las lámparas sucias y rotas
a lo largo del pasillo.
Llegó a la primer puerta que ofrecía el pasillo, supo en ese
instante de donde habían salido los tablones que ocupaban las ventanas, habías
sido arrancados de una manera que invitaba
la desesperación y la prisa.
— ¿Estás aquí, Sieghart? ¡Ya sal!
No obstante, no hubo respuesta, sus ojos comenzaron a
escabullirse por la habitación, ahora color gris, en medio había una mesa de
té, sobre esta, una tetera, dos tazas, y una carta en la que se leía “¿Quieres
ser mi amiga?” el papel era tan viejo, que al tacto se desmoronaba un tanto,
cuando trato de tocar las hipnóticas letras rojo carmesí, el papel se pulverizó.
—Buen truco Sieghart, aunque la broma ya es vieja. ¿Sabes
qué? Me largo
Lo que solía ser una puerta se cerró fuertemente a sus
espaldas, un eco de varias puertas fue el acompañamiento al escalofrío que
comenzaba a sentir. Con una patada derribó la puerta para abrirla, pues no
había otra forma, corrió a la salida, embistió la puerta, la golpeo con todas
sus fuerzas, pero parecía haber un contrapeso del otro lado.
Decididamente corrió escaleras arriba, debía haber unas
escaleras de emergencia con salida hacia afuera, no se detuvo a mirar el resto
de puertas, tal vez debió hacerlo, cuando topó con la pared anunciante del
segundo piso, vio un enorme “NO” pintarrajeado del mismo rojo carmesí.
—Me importa un demonio tu juego.
El pasillo continuaba solamente a la izquierda, con dos
puertas, la que daba a la escalera de emergencia y una habitación más, la primera,
se encontraba cerrada con llave, la parte transparente superior de la puerta,
tenía escrito: “Ven conmigo, tengo la llave, es tuya si vienes conmigo al
infierno”
—Ya, que ingenioso, tienes bromas tan buenas como yo de infante.
Caminó tranquilamente a la puerta del fondo con la firme
idea de, Sieghart esperándola en la habitación, dentro había una cama con
cortinas semi-transparentes colgando, por lo que el interior de la cama era
imposible de ver, en una esquina del cuarto, se encontraba un diván de espaldas
a la puerta, alguien estaba sentado ahí, Clarissa posicionó su mano en el
hombro de ese sujeto.
—Venga, vámonos.
No hubo movimiento o palabra de respuesta, avanzó al frente
del diván, y retrocedió rápidamente con una mano en la boca, se encontraba
sobre el confidente Sieghart, con una falsa sonrisa dibujada con cuchillo en su
rostro, el estomago abierto en una especie de disección, con una rata y unas
cuantas moscas combatiendo el hambre, una risa sonó en la cama, la misma risa
escuchada con anterioridad.
—Se mi amiga ¿Si? No te queda ya nadie.
Algo movió las cortinas y la luz hizo ver una sombra
femenina aniñada, completamente indescriptible por la oscuridad.
Clarissa despertó en su cama gritando totalmente aterrada,
sudando mientras unas lágrimas caían, y unas arcadas abrían camino por su
garganta, a su lado la cama se encontraba vacía, giró al otro lado, solo había
sido un sueño. Se apresuró a la sala cuando el timbre sonó, revisó quién era a través
del ojo de buey.
El pánico la invadió, quizá aquello no había sido solo un
sueño.
Escribí este relato para el taller Montame una escena de literautas.com/es/ espero lo hayan disfrutado :)
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