¿Es que nunca te has parado a pensar en la tristeza que es esto? ¿Nunca, realmente nunca pensaste en lo mucho que me destrozaría todo esto? Y no sólo a mí, no es uno de esos famosos dramas a los que tanto hacías alusión, a los que tanto me esforzaba por evitar.
Esos dramas, como tenías el cínismo de llamarlos, eran atisbos de verdad, de la realidad de tu perversa existencia, de la maldad ferviente que desarrolla tu mente, y me gustaría poder recordar lo bueno sin sentirme así.
Sin sentirme completamente indefensa, como un pequeño cordero mirando a los ojos del lobo, sin sentir que todo esto era tan obvio, que todos podían ver tu verdadera cara menos yo.
Y si tuviera un deseo sería seguramente las respuesta todos mis Porqué ¿Por qué jamás pensaste en el daño que me hacías? ¿Por qué jamás te importó lo triste que pudiera estar? ¿Por qué te negaste a ser quien realmente eres conmigo?
Podría seguir con la interminable lista de preguntas que jamás tendrán una respuesta, si la lluvia de hermosos sueños convertidos en pesadillas no me ahogará en terribles lamentos.
Si tan solo este huracán de sentimientos encontrados me dejarán al leer lo que eramos.
Si este ácido diluvio de recuerdos dejará de perforarme el corazón cada que viene.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario